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  • Morir o transformar?

    Morir o transformar?

    Morir o transformarse
    (Sharito Mar)©

    En los últimos días tristemente hemos visto como muchos seres queridos de nuestras amistades, y hasta propios, se han despedido de este mundo, dejando un inmenso dolor y vacío en aquellos que aún no logran entender este proceso final que tiene la vida.

    Preguntas varias surgen, ¿qué esta pasando?, dado que estos penosos momentos están muy cercanos a muchos de nosotros, vamos y damos palabras de aliento, pero nada es tan poderoso, por más que lo intentemos, de poder calmar la angustia que se vive en los días postreros a la defunción de un ser amado.

    Perdí a mi hijo hace unos meses, y comencé a preguntarme tantas cosas, ¿porqué a él mi Dios? ¿porqué no a mi?, muchos ¿porqué?, sin encontrar la respuesta, y como bien se dice, solamente el tiempo es el que se encarga de hacernos comprender estos golpes tan inmensos que recibimos los que nos quedamos en esta vida, donde día a día vamos agotando la cuota que nos queda aún en el tintero para escribir nuestra propia historia.

    ¿Morir o transformarse?, pero ¿cual es el concepto de morir?, ¿es dejar de sentir palpitar el corazón, es dejar de respirar, es dejar de moverse, de hablar, de reír, de llorar,? de hacer todo, para quedarnos inmóviles ante la vida, quedarnos inertes, nuestro cuerpo pierde todo movimientos, y es ahí donde surge la pregunta ¿porqué? – pensamos en todo lo que ellos han significado para nosotros, sumamos y sumamos detalles, y el corazón se va haciendo cada vez más pequeñito ante la inmensidad de lo que esa persona nos entrego, nos vamos haciendo ínfimos al percatarnos cuan grande era aquel amor que nos unía a esas personas, cualquier tipo de amor, cualquier tipo de enlace, por sangre, por convivencia, por muchas más cosas.

    Ahora pienso en silencio, mis palabras no brotan como cuando el dolor rompía con creces mis entrañas, cuando cada fibra de mi ser dolía, ardía hasta el agotamiento, cuando deambulaba por el mundo y por la vida como una autómata, sonriendo por costumbre, mirando por ver, sintiendo sin percibir diferencias, aferrada nada más a la pregunta - ¿dónde estás? O diciendo para mis adentros, te extraño.

    Pero cuando las lágrimas han ido limpiando mi mirada, he visto más allá de la percepción humana, quizás el llanto nublo mis ojos, pero limpio mi corazón, haciendo una transformación inimaginable.

    Y comencé a sentir dentro, las respuestas, ellos se adelantan porque cada uno tiene en su haber una responsabilidad, llegamos a la vida de distintas y mil maneras, traemos un propósito especial, que raramente logramos descubrir.

    Y entonces digo que ellos se están marchando, porque la renovación viene detrás, jóvenes, adultos, niños, bebes, ancianos, se van despidiendo de distintas maneras, por accidentes, por enfermedades, por sorpresa, pero tienen escrito en su libro la hora de marcharse, de hacer esa transformación a una frecuencia más elevada, quedando aquí, los que más adelante emprenderemos la misma historia.

    Digo que morir o transformarse no es causa para sentir miedo, es el proceso de la vida, pero nos aferramos tanto a los que amamos, nos aferramos de esa manera material y digo material, porque vemos el cuerpo más que el alma, vemos sus manos, sus ojos, su sonrisa, escuchamos sus pasos, sus risas, su voz, y es ahí donde nos quedamos petrificados, viendo muy raras veces el alma de ellos, y es ahí donde ese dolor surge, porque lo tangible se esfumo, pero aquella sensación del alma, queda cerca o dentro de nosotros, en los recuerdos, en el lazo sentimental que nos unió a ellos.

    ¿Qué esta pasando, decía mi amiga, que todos se están marchando? Y yo cierro mis ojos y digo, no han muerto mi amiga, están en un lugar especial, donde ellos son alma, son fuente de amor, no se han ido, solamente es que nosotros debemos aprender a verlos de manera diferente. Como hemos debido verlos cuando estaban en vida, y ver a los que aún tenemos a nuestro alrededor con el corazón, no con la mirada.

    Siento tristeza si, porque muchos están sufriendo la partida de sus seres amados, por mis amigos que están en estos momentos pasando ese trance de la transformación, viendo un vacío, y yo solo les digo, que tengan calma, que dejen fluir los torrentes de esa tristeza que se convierte en llanto, para luego crecer y no dejarse abatir, porque ellos tenían una hora y un día para partir hacia esos lugares donde también un día partiremos.

    Es el proceso de la vida, nacemos y comenzamos a morir, pero vamos tan de prisa que lo olvidamos y dejamos perder tantas cosas hermosas, creemos en la eternidad terrenal, y nos despertamos cuando ya no están, cuando ya es muy tarde para hacer y expresar.

    ¿Morir o transformar?, yo digo y ahora creo que es transformar.

    Julio 7, 2014

  • 18 meses

    paisajes-espectaculares-3
    Esta mañana he despertado a esa hora justa, dentro del corazón existe una alarma para un día como hoy, donde tatuado está el momento, el instante que jamás se olvida.

    Sigo en el trayecto, observando que la vida es la misma, una rutina extensa y variada que no nos permite darnos cuenta del guión que cada uno tiene doblado bajo el brazo, la prisa, los afanes, las metas, infinidad de cosas nos hacen extraviarnos en lo ufano, en lo trivial, en esas pequeñas cosas que hacemos inmensas cuando pretendemos atesorarlas dentro de nosotros, buscando un porque, un para qué.

    Los capítulos de mi libro, ese libro de historias, de mis seres más amados, se sigue escribiendo en el día a día, sin extraviarme, sin tomar atajos, sin dejar que me manipulen las experiencias que surgen ahí de repente, como fantasmas reprimidos con el único afán de distraerme de lo que soy y hacia donde es que voy.

    Durante largos y extensos 18 meses la vida ha transcurrido de manera diversa, perfilando mi alrededor de la mejor manera posible, quitando máscaras, rompiendo disfraces, viendo lo que existe, lo que hay, lo que siempre ha estado así, ahora, con el cristal más claro, las lágrimas limpian el alma misma y te muestran que el mundo ese eso, un sitio lleno de miles de sensaciones que se extravían en la búsqueda desesperada de los sentimientos, flotando casi en un vacío imperceptible, donde solamente el alma lo capta, misma que se maquilla para no darse de frente con lo que es, con lo que somos, donde estamos.
    Veo dentro de mi, y estás ahí, igual, sin cambios, porque esa manera mágica que tenemos cuando amamos y atesoramos los recuerdos, jamás se rompen, jamás se empañan, jamás se transforman, solamente se intensifican y ahí en las paredes de la memoria, danzamos, reímos, suspiramos y nos tomamos de la mano con lo que ya se ha ido físicamente, aprendiendo a transformarnos en lo que seremos mañana, esa parte misma de lo que añoramos.

    Voy comprendiendo el sentido de tus palabras y de tus acciones, el sentido de cada obra, los trazos de tus manos en los blancos lienzos, las letras hilvanadas de tus historias, y te veo cálido, eterno, etéreo, artista, soñador, rebelde, amante, imperfecto, sensible, taciturno, melancólico, dramático, sencillo, humilde, amoroso, intenso, apasionado, y digo para mis adentros, cuanta maravilla tenías dentro y tan corto el tiempo para desparramar por el mundo lo que eras.

    Para algunos pasaste efímeramente, para otros te quedaste estacionado por una etapa, para muchos te llevan colgado en el corazón, para otros, te llevamos tatuado en cada fibra de nuestro ser.

    Nunca has muerto, no has de morir jamás, porque las almas hermosas no mueren, porque las almas que se extrañan perduran por siempre, atravesando el Universo, y estás ahí, donde pocos te logramos alcanzar, donde pocos te logramos ver, y de vez en cuando he aprendido de nuevo a sonreír, a encontrarte en la risa de tus hermanos, en la voz de ellos, te veo en cada uno de tus sobrinos, en los rincones de la casa, en los sonidos de las melodías que gustabas escuchar. Te he sentido en el corazón del ser que amaste hasta el final de tus días, vives en él.

    Estás en los aromas que se guardan en los cajones de los armarios, donde tantas cosas de tí aún dormitan, esperando romper el hielo para desdoblarse y ser libres como tú.

    Si, has extendido tus alas de libertad, soñabas volar, surcar los mares, tocar las estrellas, sentarte en la luna, caminar sobre el arcoíris, pintar las flores, y tus sueños se hicieron realidad, y te veo al cerrar mis ojos, y sé que eres feliz, que desde ahí donde ahora estás, de vez en cuando alborotas mi cabello, y ríes junto a mi.

    Te extraño como el primer día,

    Por siempre en eternidad.

    VMdeH
    10 de junio de 2014

  • 18 meses

    paisajes-espectaculares-3
    Esta mañana he despertado a esa hora justa, dentro del corazón existe una alarma para un día como hoy, donde tatuado está el momento, el instante que jamás se olvida.

    Sigo en el trayecto, observando que la vida es la misma, una rutina extensa y variada que no nos permite darnos cuenta del guión que cada uno tiene doblado bajo el brazo, la prisa, los afanes, las metas, infinidad de cosas nos hacen extraviarnos en lo ufano, en lo trivial, en esas pequeñas cosas que hacemos inmensas cuando pretendemos atesorarlas dentro de nosotros, buscando un porque, un para qué.

    Los capítulos de mi libro, ese libro de historias, de mis seres más amados, se sigue escribiendo en el día a día, sin extraviarme, sin tomar atajos, sin dejar que me manipulen las experiencias que surgen ahí de repente, como fantasmas reprimidos con el único afán de distraerme de lo que soy y hacia donde es que voy.

    Durante largos y extensos 18 meses la vida ha transcurrido de manera diversa, perfilando mi alrededor de la mejor manera posible, quitando máscaras, rompiendo disfraces, viendo lo que existe, lo que hay, lo que siempre ha estado así, ahora, con el cristal más claro, las lágrimas limpian el alma misma y te muestran que el mundo ese eso, un sitio lleno de miles de sensaciones que se extravían en la búsqueda desesperada de los sentimientos, flotando casi en un vacío imperceptible, donde solamente el alma lo capta, misma que se maquilla para no darse de frente con lo que es, con lo que somos, donde estamos.
    Veo dentro de mi, y estás ahí, igual, sin cambios, porque esa manera mágica que tenemos cuando amamos y atesoramos los recuerdos, jamás se rompen, jamás se empañan, jamás se transforman, solamente se intensifican y ahí en las paredes de la memoria, danzamos, reímos, suspiramos y nos tomamos de la mano con lo que ya se ha ido físicamente, aprendiendo a transformarnos en lo que seremos mañana, esa parte misma de lo que añoramos.

    Voy comprendiendo el sentido de tus palabras y de tus acciones, el sentido de cada obra, los trazos de tus manos en los blancos lienzos, las letras hilvanadas de tus historias, y te veo cálido, eterno, etéreo, artista, soñador, rebelde, amante, imperfecto, sensible, taciturno, melancólico, dramático, sencillo, humilde, amoroso, intenso, apasionado, y digo para mis adentros, cuanta maravilla tenías dentro y tan corto el tiempo para desparramar por el mundo lo que eras.

    Para algunos pasaste efímeramente, para otros te quedaste estacionado por una etapa, para muchos te llevan colgado en el corazón, para otros, te llevamos tatuado en cada fibra de nuestro ser.

    Nunca has muerto, no has de morir jamás, porque las almas hermosas no mueren, porque las almas que se extrañan perduran por siempre, atravesando el Universo, y estás ahí, donde pocos te logramos alcanzar, donde pocos te logramos ver, y de vez en cuando he aprendido de nuevo a sonreír, a encontrarte en la risa de tus hermanos, en la voz de ellos, te veo en cada uno de tus sobrinos, en los rincones de la casa, en los sonidos de las melodías que gustabas escuchar. Te he sentido en el corazón del ser que amaste hasta el final de tus días, vives en él.

    Estás en los aromas que se guardan en los cajones de los armarios, donde tantas cosas de tí aún dormitan, esperando romper el hielo para desdoblarse y ser libres como tú.

    Si, has extendido tus alas de libertad, soñabas volar, surcar los mares, tocar las estrellas, sentarte en la luna, caminar sobre el arcoíris, pintar las flores, y tus sueños se hicieron realidad, y te veo al cerrar mis ojos, y sé que eres feliz, que desde ahí donde ahora estás, de vez en cuando alborotas mi cabello, y ríes junto a mi.

    Te extraño como el primer día,

    Por siempre en eternidad.

    VMdeH
    10 de junio de 2014

  • COMO TRATAR A UNA MADRE EN DUELO

    COMO TRATAR A UNA MADRE EN DUELO

    No te pido que me des un trato especial. No estoy enferma, no tienes que alejarte de mí, solo te pido que consideres algunos aspectos, pues me ha sucedido lo peor que me pudo haber sucedido.

    Te pido que no tengas temor de pronunciar el nombre de mi hijo, ya que él vivió, vive aún en mí y fue y es muy importante.

    Considera lo feliz que me siento de saber que tú también lo recuerdas y hablas de él. Me gusta saber que tú también lo tienes presente en sus cumpleaños y aniversarios.

    Considera que pasaré tal vez en un mismo día por diferentes emociones.

    Puedo vibrar de alegría al recordar a mi hijo y puedo llorar después por su ausencia.

    Tal vez un día estaré feliz y otro día será desastroso para mí.

    Te pido que me des espacio para ser libre con mis emociones, aún estoy trabajando en ellas.

    No me obligues a estar contenta si me ves retraída, porque estoy pensando en mi hijo.

    Considera que lo que me ha pasado no tiene nombre. No lo compares a otra situación que te haya sucedido a ti. Perder un hijo no es igual a ninguna otra muerte o evento. Por favor, no hagas comparaciones.

    Considera que a pesar de que estoy trabajando en trascender mi duelo y elaborar mis emociones, no sé cuánto tiempo pueda durar esto en mí.

    Aunque los profesionales digan que el duelo dura de uno a tres años, a veces pienso que pasarán muchos años para poder superar este trauma.

    Dame tiempo, no sé cuánto…

    Por favor no me consueles con explicaciones teológicas ni religiosas, no me digas que “Dios quería otro angelito con Él”.

    Considera que es normal el hecho de que yo replantee mi fe y mis creencias. Incluso, permíteme cuestionar mi religión y algunas otras cosas y no me hagas sentir culpable.

    Yo sé que saldré con fe nueva y fortalecida en Dios, lograré un nuevo entendimiento con Él.

    Considera que mi cuerpo también me pasa la factura por este golpe emocional.

    Puedo ganar o perder peso, dormir mucho o no poder dormir. Tener raras dolencias y ser propensa a estar enferma.

    Considera que hay momentos en que no me puedes hablar de problemas económicos. Yo los conozco. Solo te pido que consideres el momento oportuno.

    Por último, considera que tengo nuevos “anteojos” para ver la vida.

    No soy la misma. Jamás lo seré.

    Soy diferente, no soy como antes, tal vez soy mejor…

    Trata de conocerme.

    Autor: Mauricio Meza Acosta

  • Morir de cáncer no es estar a la moda.

    Morir de cáncer no es estar a la moda, es una de las enfermedades que cobran más vidas que ninguna, es como que lleva el liderato entre tantas que existen sobre la tierra, si podemos llamarle así, pero morir abatido por esta cruel enfermedad, no es nada sencillo, ni para quien lo padece ni para quienes sobreviven.
    Había escuchado de las muertes de personas muy cercanas a mí, sentía mucha pena, pero nunca imaginaba la magnitud de este dolor, ese que queda después que se marchan esos seres que tanto amamos y que no pudimos ayudar por mucho que lo intentamos.
    Ahora, al ver la noticia del día, la muerte del Sr. Chávez, veo con tristeza y mucho pesar, las tantas manifestaciones por su muerte, quizás me siento muy afectada porque hace 85 días mi hijo murió también de cáncer y no concibo por ningún lado, la insensibilidad que pueda tener una parte mínima de la humanidad ante sucesos como estos.
    No podemos justificar a nadie si ha cometido actos indebidos, pero no podemos ser jueces al grado de celebrar una muerte, cada quien lleva su rollo a cuestas y no soy quien para juzgar a nadie, sin embargo, cuando pienso en la lucha que se hace durante los días previos a la muerte por cáncer, no dejo de soltar de nuevo el llanto y recordar las imágenes que se quedan en nuestra memoria.
    Ellos sufren, sienten miedo, soledad a ratos y a veces quieren un poco más de vida para poder terminar lo que han emprendido, pero ya no hay más tiempo, y el poco que queda es para estar sujetos en una cama, con tantos medicamentos, a veces inmóviles, dependiendo del amor y la atención de sus seres queridos y muchos en la soledad.
    Debemos tener un poco más de respeto y consideración para los momentos como estos, cuando sin importar edad, raza, ideología, sin importar si eres rico o pobre, alto o bajo, joven o viejo, el cáncer no discrimina a nadie, absolutamente a nadie, y no pide cuentas de tu vida, es igual para todos, que más da si eres homosexual, heterosexual, si eres blanco o negro, si eres de aquí o de allá, el cáncer azota sin perdón, sin atender súplicas de hijos, de madres, de familia, de esposos, de parejas, arrastra hasta el final y hace sucumbir a familias completas.
    Este día han muerto muchas personas de cáncer, pido al cielo que ahora puedan dormir en paz, que su cuerpo ha dejado quizás de sentir dolor, y a sus familias que les de el tiempo lleno de paciencia para que puedan sanar el dolor que deja una pérdida humana.
    Yo me retiro a dormir, pidiendo que mi hijo también descanse en el sueño hermoso que se adelanto a tomar y que desde donde ahora se encuentre nos bendiga a todos los que aquí seguimos extrañándole y amándole.

    SharitoMar
    Todos los derechos reservados.
    Marzo 2013.

  • Hipocrecía.

    Hipocrecia
    Es risible ver como algunas personas logran perder su compostura, su dignidad por el simple hecho de ser aceptados, la autenticidad se pierde por lo superficial.

  • Una mujer.....

    MUJER

  • Hijo querido.

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    No sé cuanto camino debo recorer para ir a tu encuentro.....
    Pero mientras llegue ese instante, tratare de vivir abrazada a los detalles que dejaste en tu andar.
    No sabes o quizás si, como me resulta díficil vivir cada día, inventándome las horas alejada de ese dolor que habita de manera permanente en mi.
    Miro tus fotografías y un nudo se hace en mi garganta, repito tu nombre, pienso como sería la vida contigo en este instante.
    Sé que no debo vivir en el dolor, pero como decirle a mi corazón que se acostumbre a la idea de que partiste, y me doy de frente con esta cruda verdad, he conocido por fin el imposible de la vida, y es este, el no tener a los seres que se marchan antes que nosotros, he comprendido la muerte de la manera más triste, arrancada de mi alma, de mi vida, de mi corazón.
    Aprendí a ser madre y cuidarles, aprendí tantas cosas pero olvide aprender a decir ese adiós definitivo.
    No sé cuanto tiempo ha de pasar, para que se calme ese lago que fluye como rio de mis ojos, para que se abran las ventanas y pase el sol a la morada de mi vida, para volver a sentir las notas de una canción, para escaparme del dolor sin temer, sin caer.
    ¿Es largo o corto el camino?- no lo sé- pero sé que el dolor estará ahí, conmigo, en mi respiro, en cada latir.

    Te amo por siempre hijo.
    VMdeH.
    5 de abril de 2013.

  • Algo en que pensar......

    1

  • imaginame.

    imaginacion

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