Cuando le preguntas a una mujer qué tipo de hombre le gusta, creo que dependiendo de la edad y otros factores, te hacen una lista de cualidades para llegar al tipo de hombre que están buscando.

Es sencillo, no necesitamos de manuales ni de guías enormes para saber cual es el hombre que podría llenarnos, sin embargo, siempre hay decepciones, frustraciones, esperas, expectativas, y muchos etc.….que mantienen a tantas chicas solas.

Ahora bien, lo que pedimos, lo que esperamos no siempre va de acuerdo con lo que somos y con lo que estamos dispuestas a entregar, vamos al grano, es la verdad.

El manejo del machismo y con todo mi respeto a los caballeros, ha hecho que las mujeres, no generalizo, lo aclaro, esperan que sea el hombre que asuma con toda la carga material, económica de la relación, los trabajos pesados de la casa se le dejan al hombre, nosotras las mujeres como seres delicados (no siempre es así), se supone tenemos las tareas domésticas, los niños, el supermercado, o sea ver donde acomodamos el dinero que nuestros hombres traen a casa.

Ahora hay otro grupo que se ha modernizado, las mujeres luchan por su lugar en la sociedad, ya no quieren quedarse en casa cuidando de que los quehaceres domésticos queden perfectos, en las área profesionales tenemos ejemplos excelentes en política, medicina, literatura y otras profesiones que antes estaban destinadas únicamente a ellos, los hombres. Tal parece que aunque la lucha no ha sido fácil, la balanza poco a poco ha de llegar a su nivel, cuando se logren sueldos parejos que no tengan género, cuando se entienda que nosotras también tenemos poder de decisión, que nuestra cabeza no solamente sirve para lucir una hermosa cabellera o que nuestra boca se abre para hablar de los hijos, o de la casa, también tenemos palabras que pueden cambiar el curso de la historia.

Cuando pienso en qué tipo de hombre me gusta, diría que aquel que me deje ser yo, sin pretender cambiarme, que respete mis ideas, que entienda que no compito con su género, que somos complemento.

El que no olvide que mi respeto hacia él no significa sumisión, que mi silencio no significa carencia de valor ante las adversidades, más bien es control y organización para poder solventarlas con inteligencia.

Que si cuido de mi apariencia no es por competencia o vanidad, verme al espejo con integridad es parte de mi satisfacción y felicidad.

Que puedo hablar de política, religión, sexo y deporte, que puedo abrir las puertas, pero que me gusta su galantería y caballerosidad, el tipo de hombre que me gusta es el que conoce de lealtad y respeto, que sepa reír, que no tenga temor de llorar, que sepa callar, que sepa escuchar, que le guste andar descalzo por la casa, que sea simplemente natural.