Quiero decirte a todos los amigos que me han enviado sus mensaje de felicitación

Es increíble, mi correo tiene 185 mensajes llegados de todas partes, en distintos idiomas, con un mensaje único, sus buenos deseos.

Quiero darles las gracias a cada uno por tenerme presente, y prometo responde a todos de acuerdo al tiempo que me sea permitido.
Pero desde ya les dejo mi agradecimiento y afecto.

Que Diosito los bendiga.

Sharito Mar.

sobra

Dentro de pocos días se suma otro año al recuento de mi vida, la cantidad de años no importa, y no es por vanidad, simplemente pienso que un número no representa jamás lo que somos, por lo menos a mi.

Esta mañana lo recordé, y pensé que Dios ha sido pleno conmigo al permitirme estar próxima a ese día, donde desde temprano recibo las llamadas de mi familia, quien desde lejos se suman a esta fiesta que hacen a través de sus palabras y expresiones de amor, felices como yo de ser parte de una familia que se ha forjado con lazos de amor, mis amigos por igual, llenan mis momentos con sus detalles.

Como decía, esta mañana me pare frente al espejo sin la prisa que cada día me ata, lo hice con tranquilidad y miré hacia ese cristal que suele devolvernos la verdadera imagen que tenemos, muchas veces esa que maquillamos para vernos según nosotros, mejor, he llegado a pensar que es un tipo de máscara con la cual pretendemos esconder cansancio, manchas, u otras cosas, pensamos...de igual a veces por el toque de vanidad y coquetería que tenemos natural las mujeres.

Mi rostro lo encuentro de acuerdo a los años que llevo colgado en el bolso de vida, sin embargo pienso que cualquier arruga que salga por ahí, será un detalle sumamente maravilloso, serán señales del tiempo que ha pasado por mi piel, serán líneas que se marcaron tantas veces por las sonrisas que suelo dibujar, otras serán por las preocupaciones que atisbaron en su momento y que dejaron experiencia para ser lo que soy cada día, pienso que en lugar de preocuparme, sonrío al saberme con esos detalles que son tan solo míos y no pretendo disimular.

Me voy a ese interior, esa intimidad que está conmigo desde siempre, encuentro a una mujer que limpia de rencores puede sonreír hacia un mañana que me sea prometido no sé por cuanto tiempo más, con el perdón dispuesto y la comprensión hacia aquellos que por una u otra razón equivocaron sus sentires e hicieron o me pretendieron momentos tristes cuando deberían ser felices.

Me da miedo si, las arrugas que se forman en el corazón, aquellas que se hacen del egoísmo, de la envidia, del celo, de la mentira, esas que se trazan con la mezquindad y la hipocresía, con las trampas, con la deslealtad, me da miedo porque esas no se borran con cirugías, esas líneas, esas arrugas de los sentimientos negativos avejentan y cansan a sus dueños.

Me veo en el espejo y aunque no puedo ver mi corazón, solamente lo siento dentro mío, late sin pesar, sin arrastrar temores, lleno de regocijo por lo que la vida me ha entregado, por los retos que me hicieron ver mis debilidades y la inteligencia para no caer en las trampas, esas que luego nos hacen caer de rodillas, haciendo imposible que nos levantemos.

Me veo en el espejo y sé que los años no han pasado en vano, que tengo esa cara que los que tanto aman llaman madre, abuelita, compañera, esposa, amiga y sé que en el día a día lucho por no perderme en los pasajes oscuros que tienen los senderos, me aferro entonces a los que amo y me digo, es hermoso un año más de vida y no quiero flores, no quiero fiestas, solamente sentir regocijo en mi alma y saberme fiel en la ruta que me he trazado, asi que las arrugas son bienvenidas.

Ese día felicitare a mi madre, fue quien tomó la decisión de procrearme y parirme, de darme la oportunidad de vida junto al designio de Dios.

Vilma Márquez©