MIS UTAS VERDADES CON LA “P” ROTA.
FELIZ NAVIDAD
VMárquezdeH©

Comienzo a observar como en algunos centros comerciales el espíritu navideño invade ya las vitrinas, derroche de colores, luces, despertando el deseo de festejar la época que marca el final de un año, la celebración del nacimiento del niño Jesús y tantas metas que se cumplieron, otras quedaron a media y muchas en el rincón de las probabilidades. Muchos deseos se cumplirán, otros quedaran en eso, solamente deseos y sueños que por razones diversas no se podrán realizar.

El caos económico es cada día apabullante, vemos como una sombra enorme se acerca y sabemos que nos tocara a todos, sin excepción alguna, nuestros países subdesarrollados serán de los primeros en sentir el flagelo que trae consigo la carencia en todo sentido, el encarecimiento de la canasta básica, el transporte, las medicinas y todo lo que nos hace la vida llevadera. Países que están acostumbrados o acostumbrándose a ver pasar las buenas cosas sin que estás se detengan a hacer un mohín a las necesidades imperantes, salud, educación, alimentación, Gobernantes que tratan de luchar, otros acomodándose a los puestos y ver que mejor tajada se llevan, mientras en las ciudades, barrios y rincones crece la delincuencia a pasos agigantados, ya sea por costumbres malas o por necesidad imperante, cuantas caras tiene la pobreza, cuanto desprecio se le brinda a la carencia, y nos vamos llorando, quejando, cruzando los brazos, esperando que sean los demás que solucionen el problema que atañe absolutamente a todos.

La cuenta regresiva ha dado comienzo desde hace ya mucho tiempo, esta fue maquillada de tal manera que a pesar de existir un derrumbamiento económico, todo parecía que estaba dentro de lo normal, y léase normal entre comillas, era más importante las campañas políticas millonarias, la saturación de promesas que a la larga no se cumplen, los contingentes enviados a la guerra, desviación de noticias importantes que iban dejando sin atención lo crucial, la economía, es por eso que digo que nos brindan las malas noticias, maquilladas para luego darnos la sorpresa, estamos mal.

Las guerras pasan su factura, el despilfarro, la mala distribución de las riquezas, tarde o temprano rompen la estabilidad, sometiendo a los pueblos a esa rara manía llamada catástrofe social.

Veo las vitrinas, la televisión que ha comenzado a enviar esos mensajes, Feliz navidad digo para mis adentros, pero ¿cómo sentirá felicidad un niño que anda en las calles limpiando los cristales de autos para ganarse una moneda que tantas veces a regañadientes les depositan en sus mugrosos dedos?, en las esquinas donde suelen reunirse estos chicos, a quienes por ser pobres se les llaman en alguna ocasión delincuentes, observo como entre ellos hacen esas sociedades, reuniendo todas las monedas para comprar comida y compartirla entre 8 o más chicos, feliz navidad sería si ellos en lugar de andar deambulando por las calles, buscando comida o monedas para llevarle a los adultos que los someten a la mendicidad prematuramente, podrían estar esperando los regalos, fingiendo dormir y creerse el cuento de Santa Claus, pero este no visita a los niños pobres, no, es una utopía en esos ranchos de cartón, de zinc, o hasta en esos lugares debajo de un puente donde dejan fluir sus sueños, para luego despertar a la realidad y estirar sus manitas mendigando pan.

Y no es que sea negativa o que me guste lamentarme, es simplemente que veo mi incapacidad para hacer realidad los tantos deseos que albergo dentro, para poder acariciar aunque sea por un instante el alma de estos pequeños.

Si el atropello a la dignidad humana un día desapareciera, si se encontrará una vacuna que aniquilara en el ser humano la ambición y avaricia, el mal uso de poder, si pudiéramos un día despertar con la buena noticia de que las guerras terminaron, que las armas no existen, que las drogas han desaparecido, que los seres humanos no distinguen raza o credo, quizás podríamos decir con una sonrisa que nace desde el corazón, FELIZ NAVIDAD, pero no quiero ser hipócrita ni repetir el mismo estribillo, obviando que el hambre no permite sonreír, que la enfermedad, que la falta de un techo permite ser feliz.

Feliz navidad es pensar qué hacer para ayudar a otros, es organizarse y desprenderse de un poquito de lo que poseemos, que dejemos a un lado el egoísmo, que simplemente llenes tu corazón de bondad y digas, estoy aquí.

Dime, ¿Qué haremos para hacer una navidad distinta? Te integras a la cadena de voluntarios y llevar alegría ahí, en esos rincones donde la luz apenas llega, la luz de la benevolencia, de la sensibilidad.

FELIZ NAVIDAD, espero que si.

VMárquezdeHerrera@ 2008

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